San Juan Bosco, presbítero (el 31 de enero)
De los Santos y Festividades que se conmemoran esta semana:
26 de enero - Santos Timoteo y Tito, obispos
27 de enero - Santa Ángela Merici, Virgen
28 de enero - Santo Tomás de Aquino, Presbítero y Doctor de la Iglesia
31 de enero - San Juan Bosco, Presbítero
1 de febrero - IV Domingo del Tiempo Ordinario (A)
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El futuro San Juan Bosco, patrón de los ministros a la juventud, e inspirado en gran parte por el ejemplo y enseñanzas de San Francisco de Sales, quien vivió unos siglos antes en la misma región si al otro lado de los Alpes, nació en una familia humilde de campesinos el 16 de agosto de 1815 en un pueblo llamado Becchi, en el municipio en aquel tiempo llamado Castelnuovo d'Asti, que posteriormente fue renombrado Castelnuovo Don Bosco en honor al santo, en la región del Piamonte (cuya capital es Turín), en la actual Italia.
Hijo menor de Francesco Bosco y Margherita Occhiena, su padre falleció cuando Juan tenía dos años, dejando a su madre a cargo de la familia.
Dado que la familia era pobre podría haber sucedido que el futuro santo no hubiera podido acceder a la educación que finalmente le permitió llegar a ser sacerdote. Pero el futuro santo impresionó a un joven sacerdote llamado Joseph Cafasso, quien percibió su inteligencia natural y su interés por la educación. Este joven sacerdote logró que ingresara en un seminario, pagando inicialmente la educación del futuro San Juan Bosco de su propio bolsillo, aunque la madre de Juan también pudo contribuir más adelante.
El futuro San Juan Bosco vivió en una época en la que la educación primaria universal comenzaba a considerarse un valor, y quizás 50 años antes de que el futuro San Juan XXIII, también de la misma región, quien pudiera beneficiarse de las mayores oportunidades educativas que surgieron en Italia y gran parte de Europa en el siglo XIX. Si tanto el futuro San Juan Bosco como el futuro San Juan XXIII hubieran nacido un siglo antes, si bien probablemente habrían sido personas santas de todos modos, su impacto no se habría dado a conocer porque sus familias, como la mayoría de las familias de la época, eran tan pobres para tener un impacto fuera de su entorno inmediato y no más allá.
Los desafíos que la pobreza impuso al futuro San Juan Bosco en su juventud lo llevaron a interesarse particularmente en el ministerio con los jóvenes de su tiempo, una época de industrialización y urbanización, en la que legiones de jóvenes se habrían perdido en la delincuencia y otros problemas sociales.
San Juan Bosco, ordenado sacerdote en 1841, vivió en una época en que Italia se unificaba en un solo país, proceso que culminó definitivamente en 1870, bajo un liderazgo laico inspirado en los ideales de la Revolución Francesa (no es casualidad que la bandera italiana sea tricolor, inspirada en la francesa). Este liderazgo, en general, despreciaba a la Iglesia Católica, considerándola una institución retrógrada, opresora y reaccionaria que, necesariamente, se interpondría en el desarrollo de Italia y de su pueblo.
San Juan Bosco se convirtió en defensor de la Iglesia y, a través de su obra y la de la Congregación Salesiana que fundó, demostró que la Iglesia Católica puede servir en manera positiva en la construcción de una sociedad moderna donde los católicos, especialmente los jóvenes, puedan participar y contribuir activamente.
Su ejemplo sigue siendo importante en nuestros días, ya que también nos enfrentamos a preguntas similares sobre cómo la Iglesia y las personas de fe en general pueden contribuir positivamente a la comunidad y a la sociedad que nos rodea.
Y sí, la clave sigue estando en la educación y la inspiración de nuestros jóvenes.
¡San Juan Bosco, ruega por nosotros!

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